Tuesday, December 16, 2014

Lluvias y la búsqueda del poder absoluto: crónica de una negligencia criminal.

Hoy es una fecha fatídica para Venezuela: hoy 16 de diciembre se cumplen 15 años del final del deslave de Vargas y, también, se cumplen 15 años de la victoria referendaria que cambió para siempre la legalidad en Venezuela.  Sin embargo, el país parece vivir un momento de amnesia colectiva. Ni los periódicos, ni los blogs, ni los políticos parecen acordarse del triste aniversario. Todos reportan la comidilla actual, el detalle, las pequeñeces del gobierno de turno. Nadie recuerda la tragedia, el referendo ni como se torció la legalidad, la empatía humana y el buen sentido para que Chávez llegara a sus fines de gobernar para siempre.

Un país que no recuerda, es un país que cae una, otra y otra vez en el mismo error.

Acordándome hoy de la fecha, me acordé también de un viejo post hecho por mi amigo Jorge Arena hace casi 10 años. Jorge detalló los acontecimientos alrededor del referendo constitucional y el deslave de Vargas, buscando noticias originales de cada fecha. Se me ocurrió traducir el post, que aquí les dejo, con todos los links originales, para que queden para siempre en la memoria colectiva.

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Traducción de "Rains and the quest for absolute power: Chronicle of a criminal negligence" escrito por Jorge Arena, traducción de Bruni.
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El evento más trágico que ha sucedido en Venezuela en años recientes fue la muerte de decenas de miles de personas debido a las lluvias y el deslave que tuvo lugar en diciembre de 1999.

Desde el día de su elección, en 1998, el Presidente Hugo Chávez se refirió a la Constitución Venezolana de 1961 como la "moribunda". Incluso, al tomar el poder el 2 de febrero de 1999, Chávez juró sobre la “moribunda” que haría lo que fuera necesario para que Venezuela tuviese una nueva Constitución. La pregunta es ¿Porqué? ¿Qué tenía de errado la Constitución de 1961? No había nada errado. Nada que no pudiese ser cambiado con una enmienda. Había, sin embargo, dos escollos importantes para prevenir el alcance del poder absoluto de Chávez:

1.- La vieja Consitutición imponía un mandato presidencial no-renovable de 5 años.
Un Presidente anterior podía ser re-electo solamente después de diez años de haber finalizado su primer mandato. Chávez necesitaba más tiempo para "realizar" su revoluvión. Su idea era un período presidencial de 6 años, renovable, para poder quedarse 12 años en el poder.


2.-La máxima figura judicial del país era la Corte Suprema de Justicia, cuyos magistrados habían sido nombrado por el poder anterior. Chávez entendió que para tener el control total del país, debía crear una nueva Corte y eso sólo era posible creando una nueva Constitución.


En aquel tiempo, Chávez no tenía la mayoría en el Congreso, lo cual era necesario para cualquier enmienda constitucional. Por lo tanto, Chávez rápidamente pasó una ley para llamar a un referendo sobre la creación de una Asamblea Constituyente.  Sin tener un verdadero asidero jurídico, la Asamblea Constituyente decidió disolver el Congreso y, en tiempo record, produjo una nueva Constitución que contenía los deseos de Chávez de entonces. La nueva Constitución debía ser aprobada por un Referendum que debía tener lugar en la fecha fatídica del 15 de diciembre de 1999. A continuación pasaré punto por punto sobre las noticias que tuvieron lugar algunos días antes y después del 15 de diciembre de 1999, para recordar la tragedia y el clima político que los Venezolanos estaban viviendo.

El 4 de diciembre de 1999 ya había una emergencia declarada en el Litoral. Había habido muertos, 20 casas y dos arterias mayores habían colapsado. Los vuelos a Maiquetía eran re-ruteados a otros aereopuertos.


El 7 de diciembre de 1999, aquellas personas que habían perdido sus casas pedían ayuda y declaraban que la ayuda del gobierno era marginal. Las autoridades alertaron sobre nuevas lluvias. Tendrían razón.


El 9 de diciembre de  1999, nuevas casas colapsaron. Defensa Civil indicaba que había que evacuar nuevas regiones. Había habido deslaves en todo el estado Vargas. El río Cúpira se había desbordado y pueblos de Miranda también estaban inundados. El 10 de diciembre, 1999, Defensa Civil informó que la emergencia se estaba viviendo en todo el país. Se reportó el colapso de dos puentes en el estado Miranda.


El 12 de diciembre se reportó que muchas casas fueron destruidas en el área metropolitana de Caracas y en Miranda. La situación en Vargas empeoró.

El 13 de diciembre de 1999 las lluvias afectaban a otras 17000 personas. Defensa Civil reportó haber discutido con el CNE para determinar cómo iba a ser posible que los dagnificados pudieran ir a votar el 15 de diciembre, 1999.

El 14 de diciembre de 1999, el gobernador de Miranda, Enrique Mendoza, declaró el estado de emergencia. Mientras tanto, el Presidente del CNE indició que todo andaba "sobre ruedas" en lo referente al Referendum Constitucional.


El 15 de diciembre, a pesar de las fuertes lluvias, el Presidente Hugo Chávez apareció en televisión pidiéndole a los Venezolanos que fueran masivamente a votar y, además , votar temprano. Dijo que nadie debía dejar de votar debido a las lluvias. Recordó la vieja frase de Simón Bolívar "Si la Naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca". Muchos centros no pudieron abrir y muchos testigos de mesa no pudieron presentarse a causa de la situación de lluvias. Hubo reporte de problemas en varios estados. Miembros del prelado, conjuntamente con la directiva del CNE pedían a Dios que el clima mejorara. Comenzaron evacuaciones en el estado Falcón.


El 16 de diciembre de 1999, el país se dió cuenta de la magnitud del desastre. El estado Vargas estaba completamente aislado del resto del país. Algunos asambleistas celebraron la victoria del referendum, otros, como Istúriz, pidieron recato.

El 17 de diciembre de 1999, Chávez se drigió a la nación diciendo que se sentía "afectado" por la tragedia. Algunos sobrevivientes reportaron sus terribles vivencias (ver aquí y aquí).

El 24 de diciembre de 1999, los jueces de la nueva Corte Suprema, bautizada "Tribunal Supremo de Justicia" (TSJ) eran juramentados. Habían sido escogidos a dedillo por el llamado "Congresillo", un subconjunto de la Asamblea Constituyente que había tomado las funciones del disuelto Congreso. En medio del desastre, muy pocos eran aquellos que le prestaron atención a tan importante designación. La transición normal que había sido prevista entre la vieja y la nueva Constitución, nunca tuvo lugar debido al estado de emergencia.

Y fue así como, para finales de diciembre, 1999, Venezuela se encontró con una nueva y flamante Constitución y una nueva Corte Suprema de Justicia. Chávez había ganado el primer round en la lucha por el control absoluto del poder. Había habido decenas de miles de muertes, un desastre económico mayor y areas enteras del país por reconstruir. Si el Gobierno hubiese declarado mucho antes el estado de emergencia, parado el referendum y evacuado lo más rápidamente posible las areas afectadas, millares de vidas hubiesen podido ser salvadas. No lo hizo. El gobierno puso su agenda política por encima del bienestar y la seguridad de los Venezolanos.

Para mi, eso se llama negligencia criminal.

La Historia los juzgará.

Jorge Arena
escrito el 14 de febrero del 2005.
publicado en Arena Space y Venezuela News and Views.

Sunday, November 30, 2014

De ciencia, tecnología y la importancia de un cambio de nombre

Hace unos años, por alguna razón que desconozco, me nombraron para que formara parte de un foro para discutir, con 99 otras personas, sobre el futuro de la Provincia de Québec. Fue una ocasión especial en la que nos juntaban con personas conocidas o desconocidas, que nada tenían que ver con nuestro ecosistema habitual. En mi mesa había una propietaria de guardería de una ciudad de provincia, un conocido hombre de negocios, un político municipal, un dirigente ecologista y una estudiante de sociología.

Aunque podría hacer un post a parte sobre la experiencia, la menciono en estos momentos por una constatación que tuve con las discusiones que llevábamos a cabo: el común de la gente no sabe hacer la distinción entre ciencia y tecnología, entre investigación e implementación o entre creación y consumo de tecnología. Por ejemplo, cuando yo trataba de indicar que era necesario hacer investigación en telecomunicaciones porque había el peligro de perder el liderazgo en el área, me decían que porqué, si todo el mundo comenzaba a tener un teléfono celular....

La discusión la he tenido en otras plataformas, generalmente guiadas por políticos, que no entienden la diferencia. En una oportunidad, hasta tuve que explicarle a un periodista de qué se trataba el meollo del asunto.

Pues bien, ¿Cuál es la diferencia? Qué es ciencia, qué es technología, qué es creación y qué es consumo?

En mi opinión, la ciencia es un prealable a la tecnología: en otras palabras, no se puede crear tecnología sin antes haber hecho ciencia. ¿Cuál ciencia? La respuesta no sólo no es única, sino que es más bien múltiple por su naturaleza misma. Por ejemplo, alguien alguna vez hizo una constatación sobre un fenómeno físico o biológico, que luego fue capturado por algún computista teórico que creaba algorithmos, que luego fueron utilizados en millares de problemas, algunos de los cuales están comprendidos dentro de los aparatos o aplicaciones telefónicos, o dentro de los sistemas que optimizan los movimientos financieros, o crean los horarios de personal en los hospitales, o garantizan que los aviones lleguen a tiempo, o indican cuál es el centro de datos que consume menos energía, o mejoran sistemas de resonancia magnética, o guían robots que explorarán Marte, etc. etc. En pocas palabras, las posibilidades son infinitas y, generalmente, no son necesariamente imaginables por la primera persona que se dedicó a hacer ciencia.

La contrapartida es que muchas veces, la ciencia necesita tecnología: computadores, refrigeradores, aparatos de medida, aparatos de comunicación, microscopios, sensores, etc etc. Y lo interesante es que a veces esa necesidad científica causa los hallazgos tecnológicos más importantes. El gran ejemplo de éllo es la web, el protocolo www, inicialmente creado por Tim Berners-Lee para ayudar a los físicos del CERN a organizar sus datos científicos.

 La ciencia no tiene porqué tener una finalidad. Es ciencia y punto y, como tal, queda ahí hasta que alguien se interese en ella ya sea para hacer más ciencia, o para resolver algún problema tecnológico. Un ejemplo que me encanta es el de los criptógrafos que durante años se partieron la cabeza pensando cómo se podía distribuir las llaves de encripción con absoluta seguridad...no fue hasta que se pensó en la Teoría de números, que se pudo encontrar la clave para una distribución asegurada. El método dió lugar a una gran parte de los sistemas de confidencialidad y autentificación que tenemos actualmente para hacer, a veces, cosas tan banales como comprar en línea.


La noticia del cambio de nombre y subsecuente cambio de estatuto del Ivic, aprobados por la Asamblea Nacional, me hizo recordar el famoso foro.

El link de la noticia indica que el diputado que hizo la propuesta de cambio indicó que la ciencia no estará confinada a los laboratorios y que el pueblo y las comunidades construirán elementos tecnológicos para la transformación del país. Se dijo igualmente que el nuevo organismo iba a "democratizar" toda la ciencia que se produzca. Yo pregunto al diputado, ¿Qué significa democratizar la ciencia? ¿Acaso hay alguna elección para decidir cuáles son los teoremas que se van a tratar en primera instancia?¿Acaso el común de los mortales puede tener idea de que un teorema de teoría de números le permitirá comprar un celular más barato por Internet?¿O saber cuál, entre tantos métodos, es el que finalmente dará con la cura contra el cáncer que padece un familiar?¿O cuál, entre nuevos métodos estadísticos, es el mejor para acelerar la puesta en servicio de nuevas vacunas?

El común de los mortales no puede saberlo, porque, simplemente, ni siquiera el científico que le ha dedicado la vida a uno solo de esos problemas es capaz de saberlo.

Cuando leo, además, que de repente el Instituto se transforma para construir elementos tecnológicos, no puedo menos que hacerme la pregunta de qué tecnología se trata. Tecnología sin ciencia, no es de la tecnología que se crea, que se licencia o que se vende, sino de la que se compra y se consume. Por ejemplo, ese tipo de tecnología no es la que es capaz de crear un nuevo tipo de funcionalidad de teléfonos que sean novedad en el mundo, sino la que sirve para ensemblar teléfonos y hacer aplicaciones banales inmediatas.

Venezuela cambia Ciencia por Ideología.


Tuesday, November 11, 2014

Cien años

Hoy es el día del recuerdo, para conmemorar los cien años de la gran guerra. En Canadá, llevamos unas amapolas rojas, para recordar a los combatientes, oimos por la radio historias increibles de jóvenes de diecinueve años que se enlistaban para ir a combatir en nombre de la Reina y mujeres de veinte años para hacer de enfermeras en un idioma que no era el de ellas. Los recuentos indican que no temían morir porque sabían que "la causa era justa". Al oir la frase, me pregunto, ¿Cómo sabían que la causa era justa? ¿Cómo sabían que no se trataba de una confluencia de potencias a ver quien pescaba en río revuelto?

Wikipedia dice que la Primera Guerra Mundial fue uno de los conflictos más sangrientos de la historia: 9 millones de soldados y 7 millones de civiles murieron en ella. Sin embargo, qué poco sabemos de ella. De niña, en Italia, leía que un archiduque había sido asesinado y que, de alguna manera, la Primera Guerra tenía que ver con la recuperación de tierras nórdicas que los malvados austríacos le habían robado a Italia. Siempre me pregunté qué tenía que ver el archiduque con los austríacos, y porqué la muerte de uno desencadenó una guerra donde murieron millones y millones de personas.

Sinceramente, después de tantos años, aún no tengo la respuesta.

Es una guerra de la que desconozco el enemigo verdadero y la razón por la cual se enviaron tantos muchachos a que se mataran. Quizás sea así para todas las guerras: lo que parece importante, justo, inminente ahora, resulta incomprensible en cien años.

Pero soy injusta, porque la guerra haya sido incomprensible no significa que no haya tenido legado. El legado de esa guerra fue hacerle entender al mundo lo que una guerra moderna significa realmente. Después de la guerra, crearon la Sociedad de Naciones, para que algo semejante no volviese a suceder. Fueron deseos piadoso, pero, al fin y al cabo, sí se creó una conciencia colectiva, a muy alto precio.


Mi abuelo  luchó en ella. A los diecinueve años se enlistó en la marina y  luchó dentro de un submarino en las costas mediterráneas. El sólo pensar hoy en día en entrar a un submarino me horroriza, imagínense hacerlo en la lata de sardinas que debía ser el submarino italiano en 1914.

En su honor, re-copio aquí abajo un viejo post que le hice en el 2007.

Maritozzis intrascendentes


El día de invierno está gris, pero a pesar de la sacrosanta camiseta de lana que mi abuela me obliga a ponerme desde el inicio del Otoño, o quizás, gracias a ella, yo no siento nada de frío. Mi nonno, un hombrecito calvo, serio, escueto y encorvado por la edad, de incisivos ojos azules y nariz aguileña, me toma de la mano y me indica, a la salida del parque, que vayamos a la Panadería.

El parque queda a unas cuadras del apartamento de tres cuartos, donde mis abuelos criaron a sus siete hijos. El parque está dentro de una antigua villa romana, que yo no aprenderé a apreciar sino muchos años después cuando me quedaré impresionada que esos tesoros escondidos puedan existir en la ciudad eterna . Por el momento, el único interés que la villa tiene para mi es ese espacio colorido de columpios y tubos de juegos que a alguien se le ocurrió poner al lado de las antiguas estatuas para divertir a los niños romanos modernos. Mi nonno me lleva todos los días, a la salida del colegio. Me deja que me monte en los columpios, a pesar de que sabe que ensucio il grembiule, la batita de escuela, y me hace montarme en un burrito que recorre el parque con una carreta cargada de niños.

El burrito es suave y dócil y a mi me da mucha ternura, en particular desde que una de mis amiguitas de escuela me explicó que era de los burritos que sacaban las mortadelas. Yo no se si creerle o no, pero, por si acaso, he dejado de comer mortadela durante semanas y cada vez que puedo le paso la mano por la cabeza al pobre burrito destinado a ser charcutería.

Mi nonno poco habla y, cuando lo hace, utiliza a veces términos del dialecto de su pueblo que, con la edad y la soledad, se le han ido confundiendo con el italiano impecable que, según mi abuela, debería siempre hablar delante de nosotros.

Es por eso que no lo entiendo, al principio, cuando me indica que me lleva a la Panadería porque me va a hacer probar « un maritozzo » , pienso que se trata de uno de esos términos de el, que sólo mi abuela conoce. De esos que saca de repente, cuando, pensativo, dice algo al final del almuerzo, antes de irse a la cocina a preparar el café, que es una de las tareas que mi abuela le tiene asignada.

Dicen que mi nonno prepara el mejor café de la familia. Además, compra el pan y el vino, busca el aceite y las conservas en la bodega del apartamento y nos acompaña a mi hermano y a mi al colegio. A mi esas tareas me tienen sin cuidado.Yo no tomo café, salvo una leche coloreada que mi nonna me prepara en las mañanas como desayuno. Tampoco tengo edad para tomar vino puro, así que me dan una bebida que a mi no me hace gracia que consiste en vino rojo diluido con mucha agua. Además, no he asociado todavía el espeso aceite de oliva traido del sur que mi abuelo guarda celosamente en grandes garrafas en las temperadas bodegas del edificio, con la rica cocina de mi abuela, que yo doy por descontada. En cuanto a ir al colegio, a mi mas bien me fastidia un poco su ritmo lento de caminar y su cara seria, siempre taciturna, que tanto contrasta con los ojos pícaros y la sonrisa vivaz de mi abuela.

Mi nonno hace todas las tareas conciensiosamente y sin rechistar, salvo la compra del pan, porque como vivió las dos guerras, nunca quiere que botemos las rosetas viejas. Cada vez que mi abuela le pide dos nuevas rosetas para el almuerzo, se indigna discretamente, le dice que las de ayer están buenas y le recuerda las colas de medio día que tenía que hacer para buscar la ración asignada a su numerosa familia durante la guerra. Es el único momento del día en el que lo oigo entablar una conversación completa. Mi nonna se ríe, me guiña el ojo pícaramente y le ordena :

« Vai, vai »

Como es costumbre, mi nonno obedece lentamente, se pone el sombrero y el abrigo de lana y se asegura de que tiene las diez liras de ida y las diez de regreso que se necesitan para accionar el mecanismo del ascensor de cuatro puertas que el condominio acaba de instalar en el viejo edificio.

A pesar de las idas cotidianas a la escuela y al parque, de todos los parientes que se ocupan de mi hermano y de mi en nuestra estadía romana, el que me parece menos interesante es sin lugar a dudas mi nonno. El pobre no tiene la vivaciadad ni la ternura de mi abuela, no me hace cómplice de sus amores llevándome a escondidas a la feria de diversiones con la novia malquerida como hace mi tío más joven, no me enseña, como mi tía química, cómo cambian los fuegos de colores , no me explica los sistemas de gobierno o me trata de enseñar la diferencia entre los liberales y los republicanos en las elecciones venideras, como lo hace mi tío el político. Mi nonno todo lo que hace es asegurarse cada vez que salimos si llevo puesta la camiseta de lana, para que no me de una pulmonía, y camina lentamente de la casa al colegio, al parque, y luego a la casa.

Por eso es que no entiendo cuando me indica que vayamos a la panadería. No a buscar una de esas rosetas que según el no hacen falta, sino a hacerme probar un maritozzo. Le doy la mano y mientras emprendemos el camino insólito me va contando las únicas historias que vale la pena oirle : cómo se iluminó su pueblo de fuegos artificiales cuando llegó el siglo y cómo fue que en el submarino donde le había tocado luchar en la primera guerra mundial, el capitán lo obligaba a disparar en un instante preciso y « pouff » tocaban el barco del enemigo. Por primera vez el azul de los ojos se le ilumina con el recuerdo y, sin darse cuenta, lejos del oido inquisidor de mi abuela, me empieza a hablar en dialecto.

Entramos a la pequeña panadería. El viejo panadero hace una muestra de reconocimiento, indaga si soy la hija de mi papá, y le pregunta al nonno si quiere dos rosetas.

-No, hoy no, hoy vine a buscar un maritozzo para la nieta.

El panadero se va a la parte de atrás, y regresa con lo que parece un pancito relleno de crema. Lo pruebo. En el acto, la pasta se deshace en mi boca y el dulce apenas perceptible se va mezclando con la suavidad de la espesa crema batida.

Años después, en Montreal, mi amigo Guy me dirá que el paraiso debe ser comer crema batida cucharada trás cucharada, sin cansarse nunca, como que si cada cucharada fuese siepre la primera. Guy tendría razón.

Yo ya había conocido la crema batida en las esponjosas tortas de fresas con crema de la panadería El Parque que mi mamá compraba para cada cumpleaños, pero nunca antes había experimentado esa mezcla de pasta de briocha seca con la ligereza untuosa de la crema. Un paraiso asombrosamente sencillo, pero paraiso al fin que se abría a mis papilas gustativas por la primera vez en aquella pequeña panadería de barrio romano.

A partir de allí, de vez en cuando, casi que a menudo, pero siempre serio, siempre escueto y siempre sin una palabra, mi nonno se presentaba sin rosetas pero con unos papeles encerados que contenían un maritozzo para la nieta que ya no comía mortadela.

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Los maritozzi se habían perdido de mi memoria, nunca mas los recordé hasta una tarde reciente en que por alguna razón desconocida volvieron a mi mente. Abrí firefox, tipeé el término y por la magia de Google caí en un sitio italiano de recetas romanas. Saqué mi pesa de cocina, la harina, y la levadura y me dispuse a amasar para recuperar mis papilas de recuerdos.

El resultado fue perfecto. La resequedad de la pasta contrastaba perfectamente con la suavidad y la dulzura de la crema.

Mientras saboreaba el maritozzo, era una parte de mi infancia que veía pasar en technicolor y en cada bocado, el rompecabeza de los detalles que en aquellos momentos infantiles no fueron importantes se fue construyendo.

Desde entonces, los maritozzi han dejado de ser intrascendentes.
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La receta comentada en la Apostilla.

Monday, October 06, 2014

Una caricatura

El asesinato de Robert Serra sigue dominando el tono del gobierno. A falta de detalles y de pruebas contundentes, el comportamiento oficial ha sido el de insultar e inculpar de manera indiscriminada. Eso lo supimos desde el primer momento, como hice valer en mi post anterior.

Pero lo que ha sucedido con la caricatura de Weil, va más allá que el insulto, es litarlmente un complot.

El fin de semana del entierro de Robert Serra, aparece en Internet una caricatura de Weil mostrando un velorio en el que el muerto y los asistentes son todos ratas. Cuando vi la caricatura, mi primera impresión fue que a Weil, a quien admiro como artista y caricaturista, se le había pasado la mano. En el contexto de la muerte de Serra la caricatura era cruel y de mal gusto. Unos minutos después, leí en un twitt del autor que se trataba de una caricatura vieja, que él había consignado dos semanas antes y que, dada la casualidad de la tragedia de Serra, había decidido no sacar la caricatura en el periódico dominical, de común acuerdo con los editores.

Sin embargo, la caricatura salió al aire, alguien la publicó en Internet justo en los momentos en los que se hablaba del entierro de Serra. La respuesta oficial no se hizo esperar. Los insultos directos hacia Weil hacían caso omiso del hecho que el caricaturista había dado sus explicaciones sobre la publicación.

Es más, una vez dado el desmentido por parte de Weil, los personeros del gobierno siguieron insistiendo, implicando  que era demasiada casualidad y que si la caricatura tenía dos semanas, habría que investigar al caricaturista por sus dotes de clarividente.  Parece olvidárseles a los gobernantes que los velorios son tristemente comunes en Venezuela.

La saga no termina allí: hoy nos enteramos que por órdenes superiores Últimas Noticias despidió a Weil.

Mis preguntas son las siguientes:

¿Quién sacó la caricatura al aire?¿Porqué?

Claramente, después  de la despedida de Rayma de El Universal, la caricatura del velorio le da una excusa perfecta al gobierno para vengarse del otro gran crítico caricaturista ¿Se trataría entonces de una maniobra de oportunismo del gobierno para sacarse a Weil de encima?¿O es una reacción de tripas, sin mucho sentido común, como muchas de las reacciones de los que componen el gonierno?

Una cosa está clara: la caricatura salió al público y eso no fue inocente. Por una razón o por otra, alguien estaba interesado en que se inculpara a Weil. 






Friday, October 03, 2014

El asesinato de Robert Serra y las tragedias de Venezuela


No era una figura política que yo siguiera mucho, pero las pocas veces que lo vi, no me gustó su discurso: era una mezcla del chavismo ilógico con revanchismo, que uno puede a duras penas entender en los chavistas viejos, mucho menos aceptar que esté presente en las nuevas generaciones.

Eso si, en su incoherencia chavista, Serra era coherente, tenía carisma y sabía hablar. Me recordaba un poco a Chávez, con ese discurso de barbaridades bien dichas.

Quizás porque no lo seguí mucho, la imagen que me queda de Robert Serra es simplemente la de un muchacho. Un muchacho que hubiese podido ser mi hijo o mi estudiante. Un muchacho joven y lleno de vida que, como cientos de miles venezolanos jóvenes y llenos de vida, no tenía porqué morir tan pronto, ni morir así.

Hay  muchas tragedias que se esconden detrás de la muerte de Robert Serra. Antes que nada, la muerte misma, cualquiera que haya sido el motivo del asesinato. O fue el hampa común, y demuestra como el hampa en Venezuela le llega a todo el mundo. O fue sicariato y sacada de cuentas y uno se pregunta qué tantas cuentas había que arreglar con un muchachito de veintiseis años.

La tragedia no es sólo la muerte, va más allá. Hace año y medio el escolta de Robert Serra, de veinticinco años de edad, fue asesinado de una bala en la nuca y dejado en el Ávila. Que yo sepa, ese asesinato, como la gran mayoría de los casos, por impunidad o incompetencia, nunca fue resuelto. Se trata de la tragedia de la falta de justicia.


La otra tragedia de Venezuela que sale a flote con el asesinato de Serra, es la reacción irresponsable de los voceros del gobierno. Apenas unas horas tras saberse la noticia de la muerte, Blanka Eekhout, segunda vicepresidenta de la Asamblea Nacional twitteaba de manera irresponsable que se trataba de la burguesía asesina. El Presidente Maduro, habla igualmente de la burguesía asesina y conecta el asesinato con un supuesto atentado que habría tenido otro conocido joven chavista, el Ministro Héctor Rodríguez. Por supuesto, sin dar detalles de cómo fue, quién fue responsable y cómo es posible que sólo ahora que nos estamos enterando. Luego, Maduro, olvidándose completamente de su papel de Presidente de la República, llama a los jóvenes chavistas a movilizarse con sus banderas y, para rematar, utiliza explícitamente la muerte del diputado para pedir votos en las Parlamentarias del 2015. El Presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, eleva el asesinato a un nivel de martírio patriótico y propone un juramento en presencia de los dos féretros.


Del lado de la oposición, no la oficial, sino la de las cosas que se escriben por periodistas o ciudadnos comunes en twitter, facebook y blogs, el comportamiento es también lamentable. Se comienza por atribuirle a Serra un comentario falso sobre la trágica muerte de Monica Spears. Se utilisan tags minimizando el impacto de la muerte. Se pide ayuda para inmortalizar todos los puntos negativos del difunto. Se comenta y se dice cuanto venga en gana, como venga en gana, sin moderación ni compasión alguna.

Es quizás la más grande tragedia actual de Venezuela: el odio, la falta de humanidad que se ve palpable a todos los niveles económicos y culturales, que no paran ni siquiera ante la tragedia ni por convicciones morales o creencias religiosas. Cuando el muerto es mío, lo utilizo y te hecho la culpa y, cuando el difunto es tuyo, busco las cosas malas que hizo y el resto no me importa.

Ojalá me equivoque, pero lo más seguro es que el asesinato de Robert Serra, y de la anónima muchacha que tuvo la mala suerte de estar en su casa el primero de Octubre, pasará a ser un cangrejo más a los que nos hemos acostumbrado los venezolanos. Será como la muerte e Danilo Ánderson, o uno de los famosos crímenes encubiertos por alguno de los famosos cuatro poderes.

La diferencia de entonces con la época Chavista es que antes simplemente el poder encubría, mientras que en los últimos años, el poder no sólo encubre sino que utiliza el crimen para moldearlo a su parábola politica. Otra tragedia.

Saturday, August 23, 2014

De captahuellas, supermercados y teoría de colas


Hace unos años, cuando las captahuellas aparecieron en el contexto de las elecciones, me di a la tarea de estudiar un poco la parte de la modelización del sistema (ver aquí y aquí). En aquel entonces, sin tener mucha información sobre la arquitectura de comunicaciones pensada por el gobierno, llegué de todas maneras a la conclusión de que tal sistema de verificación no podría funcionar a nivel nacional. La teoría de colas indicaba que si el sistema se implementaba a gran escala sería un sistema inestable. Mi conclusión era que el sistema, a lo sumo, podía implementarse localmente, y, aún así, dependiendo del comportamiento de los usuarios, podría generar retrasos significativos o caer en inestabilidad.

Las "papahuellas", como la chispa venezolana ya ha bautizado al sistema propuesto para racionar o controlar los insumos, es incluso más crítico que el de las captahuellas en termino de teoría de colas, ya que el sistema debe no sólo verificar si la persona está en la base de datos, sino chequear, en una serie de productos, si se llegó o no a los máximos establecidos por el gobierno.

Ahora bien, qué significa la estabilidad y porqué es tan importante en el estudio de un sistema de colas.

Una cola es simplemente un sistema en el que entran usuarios y salen usuarios. Los usuarios salen del sistema, después de haber pasado por un servidor. En sistemas de banco, los servidores son los cajeros (humanos o automáticos), en sistemas de supermercados son también los cajeros, en las redes de tránsito, es la vía misma, en sistemas de comunicaciones, son las cartas o los modems, en sistemas de acceso a la información, son los servers donde esté localizada la información, etc. etc. Los servidores tienen una tasa de servicio (por ejemplo, usuarios/minuto) que, conjuntamente con la tasa de llegada de usuarios, definen el comportamiento del sistema.


Para que el sistema sea estable, la tasa de servicio debe ser mayor que la tasa de llegada. Es decir, el servidor debe tener suficiente capacidad como para poder tratar a los usuarios que van llegando. Si tal no es el caso, el sistema se vuelve inestable y no hay garantía que la cola que se forma pueda ser absorbida. Ahora bien, el hecho de que el sistema sea estable, es decir, que la tasa de llegada sea inferior que la de servicio, no implica que no se forme cola, todo depende del comportamiento de las llegadas, la forma del servicio y la cantidad de usuarios que se tengan.

Analicemos ahora el sistema propuesto. Supongamos que cada caja de supermercado tenga una captahuella asignada. La tasa de llegada están constituida por los usuarios que llegan a la caja con sus carritos de mercado. La tasa de servicio, por su parte, dependerá del número de artículos que el usuario tenga en el carrito y de la rapidez de la cajera, además, en este caso, hay que considerar el tiempo de verificación de la huella en la base de datos y el tiempo de verificación y aceptación de las compras del usuario cuando se evalúa la tasa de servicio.

No hay que hacer un curso para darse cuenta que cualquier búsqueda suplementaria engendra un retraso. Ahora bien, inmagínense que la búsqueda sea general. Es decir, que para cada usuario haya que evaluar todos los productos de la compra en todos los supermercados del país. Estamos hablando, de cientos de productos, de millones de personas y de una búsqueda en tiempo real. Claramente, a menos de tener sistemas altamente distribuidos con algorithmos ultra-especializados como los que utilizan ciertas companías de Internet, el tiempo de búsqueda sería demasiado elevado y llevaría a una inestabilidad del sistema.

Lo que es importante retener es que, incluso si la búsqueda es local y rápida, el sistema puede de todas maneras caer en inestabilidad o crear retrasos inaceptables. De hecho, no se trata simplemente de adicionar el tiempo de búsqueda al tiempo de espera promedio como muchos podrían pensar. La razón es que el comportamiento de las colas es no-lineal y, a medida que el tráfico se acerca a la capacidad del sistema, incluso dentro de la estabilidad, el tiempo de espera crece exponencialmente.

Para ilustrar, les pongo un ejemplo del tipo de cola más sencillo que existe, el llamado sistema M/M/1. En este sitio web, se pueden hacer evaluaciones en línea del estado
del sistema.


Para todos los casos, consideraré una tasa de llegada promedio de 30 clientes por hora. Al principio considero una tasa de servicio de 40 clientes por hora.
El resultado en tiempo promedio de estancia en el sistema es de 6 minutos.
Ahora consideremos que la tasa de servicio, debido a las captahuellas, baja a 35 clientes por hora
El resultado es que el tiempo promedio de estancia en el sistema doblará a 12 minutos.

Supongamos ahora que la tasa de servicio baja aún más, esta vez a 31 clientes por hora (siempre dentro del límite de estabilidad)

El nuevo resultado de tiempo de estancia promedio será multiplicado por 10, a 60 minutos
Llevemos ahora el sistema casi al límite de la estabilidad, con un sistema que es capaz de darle servicio a 30.1 clientes por hora

Tenemos ahora que el tiempo promedio del sistema es de nada menos y nada más que 600 minutos!!!!

El ejemplo les demuestra el comportamiento fuertemente no-lineal del sistema cuando está cargado: pasamos de 35 a 31clientes servidos, tan solo 4 clientes menos por hora y el tiempo en el sistema fue multiplicado por 10. Luego pasamos de 31 clientes  a 30.1 clientes servidos por hora. Parece una tontería...un promedio de 0.9 clientes menos, sin embargo el tiempo de estancia en el sistema, que ya era alto, se multiplica de nuevo por 10. Noten, que en términos de tiempo, pasar de 31 clientes por hora, a 30.1 clientes por hora significa pasar de 116 segundos a, a penas, 119 segundos por cliente.

Tan solo 3 segundos pueden hacer la diferencia entre esperar 1 hora y esperar 10 horas en una línea de supermercado!

Repito que el ejemplo de modelo que escogí es el más sencillo que existe en relación a las propiedades de la llegada y el servicio. Casos más apegados a la realidad (por ejemplo, llegadas en ráfagas) crean mayores problemas en el sistema.

En conclusión, en un supermercado medianamente ocupado, cualquier retardo suplementario introducido sistemáticamente por las captahuellas, puede significar una explosión en el tiempo de espera.

Me pregunto si el gobierno entiende de teoría de colas....









Thursday, July 17, 2014

Concierto de mediana edad





La última vez que habíamos ido a uno de los conciertos de Elton John, nos había tocado contratar a una baby sitter. Me acuerdo porque las venidas de baby sitter  a mi casa casi que coinciden con los dedos de las manos y todas tienen que ver con conciertos: Elton John, Queen, Peter Gabriel....

Los años han pasado y esta vez no tuvimos que pedirle a una baby-sitter...está vez le pedí a mi hijo que por favor se quedara él con mi último hijo, mi hijo peludo.  Ya se, ya se, los perros supuestamente no necesitan sitter, pero el mío se nos queda viendo con una mirada fija cada vez que salimos, una mirada que dice:

"no puedo creer que me hagan esto!"

Así que no me pareció exagerado pedirle a aquel bebé de entonces que por favor cuidara unas horas al bebé de ahora. Mi perro se quedó fascinado. El considera que mi hijo es su pana, así que ni siquiera se movió cuando nos dirigimos a la puerta.

La última vez que fuimos a un concierto de Elton John, vivíamos en un apartamentico pequeño, cerca de la Universidad. Habíamos tomado el metro y en diez minutos estábamos ante el Foro, lleno de "scalpers" queriéndonos vender  tickets a precios faraminosos, pero nosotros habíamos ido unas semanas antes personalmente a comprarlos.

Esta vez, no. Esta vez compramos los tickets por Internet.

Aquella vez el concierto fue en verano. Esta vez estaba nevando espeso, así que se nos ocurrió que podía haber cola. Salimos entonces temprano, después de calentar el carro con el encendedor a distancia, aegurándonos que el calentador de asientos estuviese prendido. Antes de salir nos preguntamos si debíamos comer antes o después del espectáculo.

"Si comienza a las ocho, terminará a las diez y media, comeremos casi a las once...es muy tarde, nos va a caer pesado.."

Así que terminamos comiendo un poco antes, casi que una merienda, como se usa hacer aquí en Norte América.

Les decia que habíamos llevado el carro, a pesar de la nieve, porque el regreso a las once de la noche no iba a ser evidente. Entonces, caímos en el problema del estacionamiento. En Montreal hay dos posibilidades: o estacionas en uno de los estacionamientos internos que cuestan 30$ y luego quedas acorralado durante una hora para poder salir al terminar el espectáculo, o, si te ganas la lotería, puedes contar con estacionar en la calle. Cuesta 6$ por dos horas máximo, eso si, si te pasas te clavan una multa de 56$, hasta por un minuto de retraso: no hay nada más eficiente en Montreal que los ponedores de multa. Es fácil lo de la multa, porque en Montreal hay toda suerte de permisos y restricciones que necesitan de un curso en lógica para poder ser entendidos, que si puedes estacionar una hora si tienes permiso 85 y sino, no puede estacionar los miércoles de 13 a 17h entre el primero de abril y el primero de diciembre...

Divago...el caso es que lo del estacionamiento no estaba fácil. Todos los estacionamientos de los alrededores del Centro Bell estaban llenos y, a -18C, alejarse mucho no era evidente.

Al final encontramos un parquímetro, como a cinco cuadras, cinco cuadras congeladas, pero cinco al fin y al cabo...pero si llenábamos el parquímetro nos quedarían unos minutos antes de las nueve y habría que llenar el parquímetro a distancia por unos minutos. Las nueve, es la hora perfecta, porque a partir de allí, el parquímetro no cuenta. Así que esperamos unos minutos dentro del carro  hasta que fueran las siete, con los vidrios empañados, oyendo canciones de Pink Floyd. A las siete en punto nos paramos y fuimos a hacer el ticket que decía que era válido exactamente hasta las 9 de la noche. Y yo, que había tenido que pagar dos multas en dos semanas,  me sentí feliz de no tener que pagarle ni un minuto más a los estacionamientos de Montreal.

Nevaba y había viento y a pesar de las gruesas parkas y mis excelentes botas y gorro, el frío se me metía entre los ojos. Me sentía como cuando acababa de desembarcar a esta ciudad blanca con mi esposo al lado.  Por fin llegamos al Centro Bell, que se encuentra medio escondido detrás de una estación de metro. Lo primero que me llamó la atención era que no había revendedores.

Entramos. Era bastante temprano. La gente iba llegando a cuenta gotas. Señoras, señores, todos amables, educados, bien vestidos. Abundaban las pancitas, las calvas y las dobles papadas. En un momento dado tuvimos que pararnos y dejamos los abrigos allí, con las llaves del carro adentro.

"No te preocupes", le dije yo a mi esposo, "aquí todos tienen mejores abrigos y carros que nosotros".

La última vez que estuvimos en un concierto de Elton John, había que luchar contra los fumadores y el olor de marihuana. Esta vez no, esta vez no olía a nada, ni siquiera olía a perfume porque está mal visto perfumarse demasiado, no vaya a ser que el olor le moleste al vecino.

Montreal tiene una cosa especial como ciudad. Es una ciudad francófona, pero uno puede creerse que es una ciudad anglófona de vez en cuando. El día de Elton John fue una de las veces. Todo el mundo hablaba Inglés, eso si, cuando te pedían por favor el paso para irse a sentar a sus asientos, te dirigían la palabra en Francés. Montreal es también una ciudad extremadamente cosmopolita, pero el día de Elton John la única que parecía cosmopolita era yo, con mis crespos negros y mi cara color de oliva. Del resto, no se veía ni una minoría a varias millas a la redonda.

En eso, salió Elton John. El también estaba mucho más gordito que la última vez, pero tocó y tocó y tocó como un ángel. Todas las canciones eran las favoritas y tocaba sin parar. El público, que yo sentía muy aguado, se fue calentando. Al principio, sólo unos muchachos jóvenes que estaban en primera fila, se paraban y bailaban al ritmo de las canciones. Elton John le hacía señas a la gente para que se sumaran al concierto, sin mucho éxito al principio. Por fin, ya después de la mitad, el público pareció descongelarse y comenzó a seguir la música y el feeling del concierto.

Al final fue un concierto fenomenal. Elton John estuvo espectacular y fue asombrosamente generoso con más de dos horas ininterrumpidas de éxitos.

Salimos al frío, a buscar el camino para encontrar el carro. Unos vendederos ambulantes vendían franelas conmemorativas en medio de los -18C de las noche. No vendían casi, las tallas eran tan chiquitas que la extra-large de hombre no le servía ni a una mujer promedio. Una señora elegante se nos acercó preguntándome si yo sabía cuál era el camino al metro, yo traté de darle informaciones, pero sin mucha certeza, hace tiempo que no agarro metro. Por fin, salimos a la calle principal donde habíamos estacionado. La gente hacía fila india y caminaba rápido para pasar los semáforos lo más rápidamente posible para no quedarse ahí congelados. En Montreal, a las once de la noche a -18C, aún se respetan semáforos.

 De pronto, me pegó una mezcla de olores, peculiares, conocidos, pero remotos...

"Vaya, vaya", me dije, "cigarrillo y marihuana".


Tuesday, June 10, 2014

De ideología y otros demonios




La ideología es uno de los grandes males de nuestra era. Cualquier ideología, de izquierda, de derecha, religiosa o atea. La razón es muy simple. La ideología es el equivalente de un cajón en el que se meten las cosas, nada puede salir del cajón y todo tiene que amoldarse al mismo. La ventaja del cajón, es que es más fácil gerenciar, la desventaja es que si algo no cuadra con el cajón, no hay manera de obtenerlo o de controlarlo.

Entre todas las malas aplicaciones que se hacen de la ideología, una de las más sentidas es la económica, ya sea de derecha o de izquierda. Por ejemplo, cuando un Alan Greenspan rechaza cualquier control que se haga al mercado por razones ideológicas, en este caso, por aplicar ciegamente el liberalismo, pagamos todos durante años el colapso de la economía mundial.

En Venezuela, Chávez no tenía una verdadera ideología, sino simplemente el deseo de gobernar para siempre. Sin embargo, los que los rodeaban sí. Los chavistas en el poder son, en su gran mayoría, un grupo de venezolanos ideologizados por experiencias familiares y personales. Basta escarbar un poco en el pasado de muchos de los líderes actuales y vemos a hijos de guerrilleros o de presos políticos de la época de los sesenta, a otros que apoyaron la clandestinidad en los setenta, o a hijos de desaparecidos o asesinados. Estoy hablando, no de los arribistas o camaleones que se aprovechan del gobierno de turno, así sea chavista, sino de aquellos que sienten profundamente que por fin están haciendo la famosa revolución que sus padres no pudieron llevar a cabo. Esos chavistas llevan la ideología de los sesenta en el corazón y en las tripas.

Si tuviera que resumirla, diría que tal ideología consiste en que el estado lo debe y lo puede todo, que el país, el estado y la revolución son la misma cosa y que, a nivel personal, la devoción es más importante que la competencia. Ése, es el cajón en el que durante quince años el chavismo ha metido a Venezuela. Mientras la plata durara, el encajonamiento funcionaba, pero ya no.

La vacuna contra la ideología es el pragmatismo.

El pragmatismo significa no dejarse llevar por una ideología precisa, sino escoger de varias las políticas y maneras de funcionar que sean las mejores para el momento. 

Referente a Venezuela, todos queremos un país en el que vivir, si no nos hemos ido, y al que regresar, si ya nos fuimos. Éso no se logrará con odios ni con ideología, sino con inteligencia y pragmatismo.




Tuesday, April 22, 2014

El escritor de nuestras vidas



Cuando supe de la muerte de Gabriel García Márquez, estaba manejando en medio de la cola de regreso a casa. La periodista que se encarga de las cosas culturales en Radio Canadá  dió la noticia y luego leyó un extracto de alguien de Le Monde que había escrito algo sobre García Márquez. Hablaba de realismo mágico y de como la exageración era característica de sus novelas. Decía que el mundo entero, después de la literatura de la  segunda guerra mundial y de la guerra fría, se había visto de repente fascinado por la imaginación exhacerbada que García Márquez develaba en sus escritos.

 Sonreí. Hay que ser venezolano para entender a García Márquez. No me digan que cualquier latinoamericano lo entiende como nosotros, porque yo no me lo creo. El mundo de García Márquez es el nuestro y a mi nadie me quita que Macondo no es Aracataca, sino que es Carora, o Carúpano, o San José de Unare. El General en su laberinto es Bolívar y el Patriarca que llega a su otoño no es más que Juan Vicente Gómez. Lo que le pasa a los Buendía no está muy alejado de lo que ha pasado en cualquiera de nuestras familias, con las guerras de federación, los coroneles y generales de bando y bando, la compañía gringa que se instala y se desinstala, las historias de espantos, de viudas y de hombres machos que se acuestan con putas y preñan mujeres "decentes". Las lluvias que se vuelven diluvios y luego las sequías que levantan tierra que quema los ojos. El calor omnipresente y las fiestas que se arman por cualquier cosa, incluso en los velorios. Los hermanos, los primos, los sobrinos, mezclados entre ellos, tan mezclados que la mezcla no se nota, lo que se nota es si ése es hijo natural o no y se nota el miedo  que los jóvenes que se encuentran por causalidad, terminen engendrando niños que nazcan con "cola de cerdo".

 No me digan que Macando no es El Tocuyo o Zaraza o San Félix. Yo se de una señora de buena familia que le mandaba a pegar flores y frutas a las matas del jardín cuando sabía que venía visita. Yo se de familias enteras que al quedarse sin medios, se iban a vivir a casa de amigos, siempre acompañados de la mujer de servicio de la casa. Yo se de una abuela que no dejaba que la nieta jugara con el nieto, porque ése era hijo natural, a pesar de que ambos vivían bajo su tutela y bajo el mismo techo. Yo se del joven del caserío que decide auto-definirse dentista y pasea de pueblo en pueblo, mitigando dolores de muela.
 Y qué me dicen de Raiza Ruiz, aparecida en medio de su propio velorio, o de la ministro que se fotografía con el Pran de una cárcel de donde los criminales no quieren salir. Éso es Macondo. Yo, como muchos venezolanos de mi generación, se muchas cosas más y se lo que no saben los periodistas extrangeros: que García Márquez no inventó nada, ni exageró nada. Simplemente echó nuestro cuento.

García Márquez nos explicó y nos definió como pueblo y luego le mostró al mundo que nuestra historia era interesante. Que valía la pena ver cómo se vivía en Macondo. Por otro lado, nos mostró a nosotros mismos que otro mundo existe puesto que a ése donde estábamos metidos le terminaban dando el nombre de realismo mágico.

Recuerdo que la primera vez que un compañero de trabajo quebecense me habló de García Márquez estaba sorprendido por la falta de rectitud política de los escritos.

-Somos así, le dije. La rectitud política se inventó en el Norte.

García Márquez era periodista y sus mejores escritos recogían unas crónicas poderosas en las que estaban escondidas los detalles de la historia.
Reléan, "Noticias de un Secuestro" y dense cuenta de dónde estaba cada uno de los integrantes de la historia en el momento en que saben del secuestro. Reléan, "Crónica de una Muerte Anunciada " y dense cuenta que los hermanos Vicario tratan por todos los medios no matar a Santiago Nassar, pero el pueblo les falla, complotando tácitamente para no evitar el asesinato.

García Márquez era un escritor tan maravilloso, que conjugaba varías realidades virtuales en sus escritos, realidades que se van entendiendo a medida que uno lee, y relee sus obras.

Lo único que lamento de la vida de García Márquez es que a pesar de que fue venezolano por adopción, no nació en Venezuela. No se trata de una frase chauvinista, sino algo mucho más profundo. En el fondo, fuimos capaces de inspirar una de las grandes corrientes literarias de todos los tiempos, fuimos incluso capaces, con el magnífico premio Rómulo Gallegos, predecesor de varios Nobel de literatura, de anticiparlas y propulsarlas y, sin embargo,  no hemos sido capaces, como país, de producir ninguno de los grandes grandes de la misma.

Hoy, mientras leo algunas de las críticas mezquinas que le hacen a García Márquez, basadas en su posición política, la cual nunca he compartido, me doy cuenta de porqué. Un país que vive de lo inmediato sin ninguna visión a largo plazo y sin ninguna comprensión de lo que es fundamental en la vida, en las ciencias, en las artes y en las instituciones. Un país así no podrá nunca engendrar un García Márquez.

Saturday, March 15, 2014

Pensamientos aleatorios sobre la situación en Venezuela

Es difícil, aún desde lejos, no verse afectado por lo que uno sabe que están viviendo los Venezolanos. Por más que uno lo haya venido venir, la tragedia del país se nos viene encima. Nos asombra y nos toca en lo más profundo de nosotros mismos.

Por más que uno lo haya visto venir, uno se pregunta, ¿Cómo es posible que hayamos llegado a ésto?

Lo peor es el odio. Lo peor es que tenemos un país dividido en dos en el que la otra parte no existe, no cuenta, no es gente, no tiene derechos. Hoy, cuando veía el video de María Corina Machado en Puerto Ordaz, lo que me impresionó fue el odio, el odio de la horda, así fuera contratada, contra una diputada que piensa y actúa diferente.




Lo extraño es que no hay justificación para tanto odio. Los Venezolanos siempre han sido gente abierta, más bien ligera y echadora de broma, que nunca se tomaban las cosas demasiado en serio. Además, por más que la situación política le disguste a los unos o a los otros, estamos a años de luz de conflictos raciales, religiosos, tribales, linguísticos, que ocurren en otras partes del mundo y que, sin embargo, los países logran superar. ¿Porqué entonces ese ensañamiento, ese odio profundo en la sociedad civil contra los que no piensan igual del punto de vista político?

Mi respuesta es Chávez. No me canso de repetir que el método Chávez era dividir para reinar, pero lo increible fue lo efectivo que fue. Como no podía dividir a la gente por el color, los venezolanos somos todos igualitos, se buscó el status social y como ése tampoco es muy fácil de determinar, hay chavistas ricos y de clase media, entonces se buscó un término "escuálido". El escuálido es el que se opone al gobierno, el escuálido no es gente, no es pueblo, no piensa como él, no quiere a la Patria, no tiene derechos. El repetir esto una y otra y otra y otra vez, en un abuso nunca visto de los medios del Estado, durante casi quince años, le entró a la gente en la cabeza.

Entonces llego a la conclusión de que la propaganda es efectiva. De que el lavado cerebro existe. Entonces me digo que si ésto pasó en Venezuela, un país de mestizos, de clases sociales increiblemente permeables, de gente que le reza a los mismos santos y habla el mismo idioma, de una riqueza inigualable, de espacio para todo el mundo. Si éste odio pasó en Venezuela, entonces uno comienza a entender cómo se llega a situaciones como la de Rwanda, la de los Balkanes o la de la Alemania Nazi: el odio dirigido, hace cualquier cosa posible.

Lo otro que impresiona es la represión. La mítica señora María Alejandra López, nos diría que porqué nos extrañamos, que era de esperarse, que élla siempre dijo que en Venezuela teníamos una dictadura. Sin embargo este nivel de represión es inesperado. Quizás es porque Chávez reprimía si, pero hasta un cierto límite. Aquí la represión es incontrolada, es más que represión : es guerra, guerra del gobierno contra una parte del pueblo. En las dictaduras, la represión es generalizada y a los enemigos se les desaparece, chitón, chitón, sin que se sepa mucho. Aquí no, aquí el gobierno no tiene ninguna pena en desatar las hordas de represión que le disparan a la cabeza a estudiantes, mientras excusa la actuación de las bandas armadas bolivarianas y utiliza los canales de difusión del Estado para insultar a todo aquel que se le oponga. Aquí la guerra es abierta, franca, de frente, como si fuera lo más natural del mundo que un gobierno esté en guerra contra una parte de la población, el 50% o más, que no lo apoya.




El otro punto que impresiona es el silencio de la comunidad internacional, comenzando con los dirigentes de América Latina, muchos de los cuales sufrieron la represión en carne propia. Mi papá solía hablar de "la Divina Izquierda" , para burlarse un poco de que la izquierda, por definición, se creía siempre por encima de todas las cosas. Trágicamente, es lo que estamos viviendo en estos momentos en el contexto internacional en relación a Venezuela. Si el gobierno Venezolano actual hiciera lo que hace, pero tuviese la etiqueta de derecha, ya la comunidad internacional se hubiese mobilizado masívamente para protestar contra el abuso de derechos humanos en Venezuela, el país estaría aislado y probablemente el Presidente se hubiese visto obligado a renunciar. Lo que está pasando es que todos los países de América Latina, han cerrado un ojo, haciendo creer que aceptan las excusas usuales del gobierno: los gringos, la CIA, la desestabilización, las guarimbas...

Uno no entiende tanto doble discurso. Uno no entiende cómo es posible que lo que es bueno para el pavo, no sea bueno para la pava. 


Los dejo con los excelentes posters que muestran exactamente el doble estadándar de la comunidad latinoamericana.

Lo que en los años 60 y 70 en Brasil, Chile y Argentina era dictadura, hoy en día, en Venezuela, es democracia.






Friday, February 28, 2014

Censura del siglo XXI

En Venezuela está pasando algo nunca visto en materia de libertad de expresión y de censura. Por un lado, como lo he explicado en mis posts anteriores, existe una censura fuerte de los medios de comunicación nacionales para limitar que se sepa lo que está pasando.

Por otro lado, a pesar de los intentos iniciales del gobierno en limitar la circulación de la información por twitter, no pudieron con el mismo y, al final, todas las informaciones que se obtienen en tiempo real sobre lo que acontece en Venezuela pasan por allí.

El gobierno utiliza tal hecho para mostrar que la supuesta oscuridad mediática no existe. Después de todo, si todo el mundo tiene acceso a todo por twitter y Facebook, pues los medios no están censurados. El segundo punto que hacen valer los chavistas que aún defienden el estado de cosas en Venezuela, es el hecho de que los líderes de oposición pueden salir a declarar por televisión y ser entrevistados sin problemas por los medios visuales y escritos.

La realidad es mucho, pero mucho más sofisticada y hay que haber observado el comportamiento de los medios nacionales e internacionales durante varias semanas para darse cuenta de éllo.

La censura interna en Venezuela no consiste en no dejar hablar a la oposición. La censura está en no mostrar por medios formales los eventos que estén ocurriendo.

En el fondo, se trata de un prolongado 12 de Abril, sólo que ahora es el gobierno el que no quiere que se sepa lo que realmente está pasando en la calle. La protesta no será formalmente televisada.

¿Y el twitter? ¿Acaso el twitter no cuenta? ¿Acaso no se trata de la mejor herramienta existente para la difusión de lo que está pasando?

Mi respuesta, y quizás algunos de ustedes se sorprendan, es no. No es la mejor herramienta. Es una herramienta, pero con bemoles.

Debido a la gran libertad que twitter proporciona, cualquiera puede escribir, grabar y mandar cualquier cosa. La verdad colinda con la mentira y con la manipulación. Entonces, dada la cantidad de informaciones que circula, el gobierno puede simplemente hacer caso omiso a lo que se diga y se sepa por twitter: no es información confiable y confirmada y punto. O, es información fabricada desde el exterior para desestabilizar y punto. No sólo no tienen que aclarar, justificar, ni excusarse por nada, sino que les da fuerza para sostener la tesis de la desinformación desde el exterior. Por twitter todo es posible.

Entonces, entramos los venezolanos en esa extraña situación nunca antes vivida, de un apagado de noticias formales y una explosión de noticias informales cuya proveniencia, por su naturaleza misma, es poco confiable.

Ése, queridos amigos, es el nuevo juego de censura del gobierno: callar por aquí, mientras dejan hablar por allá, pero por un medio que no tiene validez.

Ese doble juego tra como consecuencia antes que nada la total desinformación de la población y, por otro lado, el mantener el aura de que la libertad de prensa todavía existe en Venezuela.

Censura del siglo XXI.

Thursday, February 27, 2014

Lo que me indigna

Estas líneas las escribo con las tripas. No me pasa muy a menudo, generalmente dejo a las tripas de lado y después de alguno días, me pronuncio.

Pero ya han pasado algunos días y las tripas siguen allí, diciéndome lo que tengo que tratar de decir, coherente o incoherentemente.

Siento una gran indignación que estén matando y torturando gente. Siento una gran indignación que ningún gobernante de América Latina quiera entrometerse en lo que está pasando. En particular me indigna Dilma Rousseff, quien vivió en carne propia los efectos de la represión, cuando, justamente, era estudiante.

Siento también una gran decepción por la prensa mundial que, a sabiendas de lo que está pasando en Venezuela, está a la expectativa, sin investigar, como que la cosa no fuera con ellos.

Me indigna el caradurismo de un gobierno que no solo manda a reprimir estudiantes, sino que después les niega incluso el papel de víctimas. El muchacho no fue violado, el ingeniero de sistema al que mataron a golpes era un sicario, la muchacha a la que le plancharon la cara con un casco estaba atacando a la guardia nacional...casi casi que las balas y los perdigones que destrozaron caras y cerebros se encontraron allí atraidos a propósito.

Me indigna también la hipocresía y el no asumir su barranco. El gobernador del Táchira, donde la represión comenzó, que se lava las manos como si nada, no fui, no soy yo, no tengo nada que ver...

Me indigna la falta de humanidad, esa visión socavada que tiene el gobierno, la prensa internacional y uno que otro intelectual que hace pensar que las protestas, la represión y los muertos son menos graves cuando se trata de la clase media.