Tuesday, October 09, 2012

Análisis del día siguiente

Venezuela despertó el 8 de octubre con el mismo Presidente que ha tenido los últimos catorce años. Un Presidente que casi la mitad de la población no quiere por nada del mundo y que la otra mitad elige a toda costa. 

Ese día, mis amigos amanecieron tristes, incrédulos, despechados.

 Mis amigos me recuerdan a mi misma en la derrota del 2006 e, incluso, en el 2007, cuando, a pesar de la victoria de la Reforma ví con desmayo que había sido tremendamente corta. Esta vez no, porque con los años he aprendido que para entender a Venezuela hay que separarse un poco de lo que dicen los diarios, la gente, los amigos, la familia. Hay que interpretar las cosas de Venezuela como se interpretan resultados de papers; qué hay de verdad en lo que se dice, cuáles son los hechos, cuáles los rumores, cuál es el sentimiento y cuál es la razón. 

La verdad es que yo no estaba convencida de que Capriles ganara, porque los números de las encuestadoras no me cuadraban: Chávez tenía una ventaja muy amplia en la mayoría de las encuestas y los analistas opositores hacían una repartición demasiado favorable de los votos indecisos. En los blogs se indicaba una y otra vez que indecisos eran aquellos que temían hablar pero que votarían por la oposición. Par mi no, para mi alguien que después de catorce años de un desgobierno como el de Chávez todavía se denomina indeciso, es que no quiere decir que seguirá votando por Chávez. 

Por otro lado, debía reconocer que Capriles estaba haciendo una magnífica campaña, como nunca habíamos tenido en Venezuela. Había logrado evitar trampas, no perdía el foco, hacía puerta a puerta y no se dejaba tocar por los insultos. Me gustó su dinamismo , su no-nonsense, su propuesta. Me comenzó a gustar incluso su historia personal de caraqueño del este que decide canjear una vida cómoda por una de cerros, de sudor, de tierra y de servicio a la gente. 

 Los ecos de Caracas eran siempre más fuertes, “esta vez es diferente, Bruni”, el momentum estaba con Capriles, tanto que, ya nadie en mi entorno se preguntaba si iba a ganar, sino por cuánto y, en el caso de una victoria corta, cuál sería la reacción de Chávez. Por unos pocos días comencé a ilusionarme. Quizás la engañada era yo. Quizás Capriles si tenía los votos. Quizás el lunes 8 nos despertaríamos todos en una nueva era, con una nueva vida donde Chávez no ocupara nuestro desayuno y nuestra cena, no determinara amistades, rupturas, tipos de vida. Pero, en el fondo, yo sabía que era wishful thinking. 

Seguí dudando del buen resultado cuando vi que Capriles pedía un debate. La regla en política es que el que está ganando no debate, de nuevo, mis amigos trataron de convencerme de lo contrario dándome toda suerte de excusas. 

Después, la realidad me habló claramente cuando me tocó ver el reportaje “Extreme World Venezuela”, grabado hacía a penas unos meses, en el que el periodista Inglés muestra la realidad del Pérez de León un Viernes por la tarde, la de una cárcel desconodida en un día cualquiera y el refugio de unos secuestradores en las colinas de Caracas. Es un reportaje duro, crudo, que muestra una sucursal del infierno en una Venezuela paralela y una concepción distinta de la vida, donde los derechos humanos no existen, la libertad no existe y la moral se amolda a la horrenda realidad cotidiana. En esa Venezuela insólita, el periodista, que se hacía constatemente la pregunta de cómo podía ser que ése mundo perteneciera al país con las mayores reservas de petróleo del planeta, preguntaba aquí, allá, a un enfermero, a un preso, a un policía, a un intérprete ...y sin importar de qué lado de la ley estuviesen, casi todos tenían palabras amables, casi que de excusas, para Hugo Chávez. Me dije que cuando esa gente, en esa realidad, aún tenían palabras amables hacia Chávez, no había manera que Capriles ganara. 

 Los resultados de la elección no fueron alentadores, pero tampoco desoladores. Son de esos resultados que pueden verse como un vaso medio vacío o medio lleno. Si se le quiere ver medio vacío, pues hay que decir que con un candidato enfermo, después de 14 años de Chavismo, el Presidente logra una victoria seria, con más de 8 millones de votos y gana en casi todos los estados. 

Si se le quiere ver medio lleno, hay que notar que, en porcentaje, Chávez aumentó muy poco el número de votos respecto al 2006, mientras que la oposición tuvo un verdadero brinco. El otro punto que nos permite ver el vaso medio lleno, es que, de haber ganado, Capriles habría tenido que lidear con todos los poderes en contra y, posiblemente, con una crisis económica fulgurante para el año que viene. Por mucho menos, los conspiradores profesionales sacaron a Carlos Andrés Pérez del poder. 

Para volver al vaso medio vacío, se dice que el brinco de la oposición ha sido muy corto en catorce años de gobierno. A eso respondo que, hasta ahora, la oposición ha sido muy lenta: en encontrar una voz, en unificarse, en hacer las primarias. Por ejemplo, los dos o tres meses de más que hubo que esperar para hacer las primarias, son los que quizás le hicieron falta a Capriles para poder cobrar el impulso. 

 Pero el punto más positivo de esta elección vino con el discurso de aceptación de la derrota de Henrique Capriles. Dijo muchas frases significativas, pero transcribo una que recoje la situación en la que nos encontramos “ Para poder ganar, hay que saber perder”. Justamente, éso nos faltaba: aceptar la derrota para entender el porqué y echar hacia adelante. Mientras la derrota fuera la culpa de otros y de circunstancias extrañas, nunca entenderemos qué hacer para convencer a ese poco más de 10% de ciudadanos que nos separan de la victoria y que, a pesar de todo, sigue votando por Chávez. Nos faltaba entender que se perdió, no por máquinas, no sólo por abusos, no sólo por desigualdad, sino porque a pesar de 14 años de desastre, la oferta de Chávez es más atractiva. Para continuar creciendo, debemos enfrentarnos a la realidad porque uno no puede enfrentarse y derrotar a un enemigo que no entiende. 

 ¿Por donde comenzamos? Antes que nada por la unidad. Sin unidad, nunca derrotaremos al chavismo. En segundo lugar, foco: dejar de hacerle tanto caso a cuanto insulto y trapo rojo nos pongan por delante. En éso, Capriles fue asombrosamente efectivo. A corto plazo el foco más importante son las Regionales, pero a mediano plazo, el verdadero reto es volver a ganar la Asamblea Nacional ya que de ello dependen todos los poderes, sin los cuales, sería casi imposible para ningún Presidente opositor llegar al poder y terminar su mandato. 

En conclusión, yo creo que la oposición Venezolana amaneció mejor de lo que se había acostado. Es una oposición más clara, más madura, con más guía, que se entiende mejor a si misma y entiende mejor a la otra parte. Y eso, mis queridos amigos, es el primer paso hacia la victoria.

 Como también dijo Capriles, “El tiempo de Dios, es perfecto”.

5 comments:

Roberto N said...

Puro Oro has escrito Bruni.

Debo confesar que soy de los que se dejo ilusionar y llego a creer en una victoria de Capriles, pero que había una pequeña parte adentro que me decía que no, y yo no escuchaba.

Anoche Capriles tuvo una rueda de prensa que fue realmente excelente. Volvió a recalcar que para saber ganar hay que saber perder. Volvió a decir que no hubo fraude, y yo le creo.

Es importante que la oposición entienda eso, que no hubo fraude en el proceso en si. De pensar eso, volvemos al 2005 y nosotros no queremos estar allí.

Después de un par de días pasando el guayabo, la oposición madura volverá a tomar el camino junto a Henrique y seguiremos trabajando para entender y llegarle a ese 54% que por varias razones no quiso unirse a Capriles.

Los que tu mencionas del programa Extreme World Venezuela, algunos pueden ser convencidos si descifras como hablarles, y para eso hay tiempo.

AB said...

Estamos pensando igual Bruni, que bien!

Unknown said...

Convencer a la oposicion de sacar la cabeza de la tierra tal cual avestruz es bien dificil. En mi circulo particular de amigos aqui en Toronto estan convencidos que hubo fraude a pesar que lo unico que pueden argumentar es una serie de babosadas como:

* Como Chavez va a ganar el Zulia? Los Zulianos odian a Chavez
* Como Chavez va a ganar Carabobo
* Como Chavez va a ganar MIRANDA, estado de Capriles!
* Las Marchas de Capriles eran mas grandes y energeticas que las de Chavez.

Afirman unas cosas como si fueran articulos de Fe. Axiomas matematicas. Son ciertas porque son obvias, sin ningun tipo de explicacion o argumento logico que las soporte.

No conciben que una cosa es Capriles ganandole a Diosdado Cabello para la gobernacion de Miranda y otra muy diferente es Capriles enfrentandose a Chavez.

No conciben que marchas no son muestra de fuerza electoral. Capriles obtuvo muy buenos resultados en las ciudades grandes pero las zonas rurales sigue dominando Chavez, cuando sumas todos los pequeños pueblos encuentras la diferencia.

Lo cierto es que Chavez y su maquinaria en general ha sido vulnerable en los escaños de gobernaciones y alclaidas, principalmente porque el mismo Chavez se ha hecho oido sordo ante los liderazgos locales que prefiere su gente (re: Ameliach vs Lacava). Y tambien porque en la asamblea legislativa no despiertas la misma emocion cuando votas por partido o voto lista. Cosa muy diferente es la presidencial. Cuando la cara de Chavez adorna la tarjeta electoral, el animo y la energia cambia.

Nosotros sabiamos que la unica forma que ganara Capriles era que el chavismo decidiera quedarse en casa y no votar. Cuando se movilizaron y salieron a votar, se acabo la contienda. Y eso hay que reconocerlo.

Como dicen en los lugares de recuperacion de addiciones: "Para corregir un problema hay que reconocerlo." Hay muchos sectores de oposicion que estan adictos a las conspiraciones, fraude electronicos, cadenitas de cuentas matematicas viciadas y videitos de youtube con mucha bulla y poca sustancia y no quieren reconocer que el ventajismo oficialista mas el carisma de Chavez produjo esos resultados. No es que hayan sido elecciones justas, por supuesto que no. Pero desde el principio se sabia que estas peleando contra el estado y no un candidato. Es como correr los 100 metros planos y tu competidor empieza en el metro 70. Es muy dificil ganar asi!

Al menos Capriles esta claro y eso es alentador. Anoche cuando asevero nuevamente que no hubo fraude escuche esta perla:

"Capriles no puede cantar fraude porque no le conviene pero el sabe que si hubo. El que tiene dos dedos de frente sabe que hubo fraude"

Dios! Queria llorar ante semejante afirmacion sin ningun sustento serio o logico. Y mientras muchos sigan pensando asi el chavismo seguira ganando.

TechMind said...

Muy buen post Bruni.
Nos hizo falta tu sabiduría antes de las elecciones, para que no nos engañaramos tanto.
Tienes que comentar en los blog en ingles más seguido y poner los links a tus excelentes posts en español.

Bruni said...

Muchas gracias a todos por sus comentarios. Ojalà que la oposición encuentre su camino para que volvamos a tener país.